Editorial

LA DIGNIDAD HUMANA, ÉTICA Y POLÍTICA DE LOS NIÑOS, NIÑAS Y ADOLESCENTES TRABAJADORES FRENTE AL HORROR DEL MODELO CIVILIZATORIO DEL CAPITAL

Este mundo, en el cual diariamente vivimos en la dificultosa búsqueda de un proyecto de futuro, sigue siendo dominado por poderes que continúan desvalorizando, saqueando, destruyendo, subordinando, esclavizando, martirizando todo lo humano que palpita en el planeta, y la misma naturaleza que de lo humano hubiera tenido que ser la casa hospitalaria, y que, en cambio, por estos mismos poderes ha sido reducida a mercancía sumisa a la lógica del despojo en función de la ganancia.

La decadencia del sentido de lo humano, su reducción a los impiadosos dictámenes de una razón instrumental siempre más indecente, cruel y exterminadora, es tan radical, tan obscenamente excesiva, que también la denuncia no puede sino ser sin mediaciones ni concesiones. Sobre todo, no puede ser una denuncia abstracta, pues estas “brutalidades elementales” (Saskia Sassen), que se multiplican días tras días en este enfermo horizonte histórico, este vértigo deshumanizante de la modernidad tardía, que diariamente escupe de su hambrienta boca infinitos aglomerados de expulsión y de exclusión: todo ello no surge de la nada, sino que es el pútrido producto de un capitalismo que, en su eterna vocación depredatoria, hoy parece haber definitivamente perdido el sentido de lo excesivo, si es que alguna vez lo tuvo.

En lo que más específicamente al trabajo se refiere, los estragos han sido, si posible, más violentos y devastadores. El panorama histórico es traumatizante: posfordismo y poscontractualismo; desalarización, decontractualización y descolectivización de las relaciones laborales; la transformación de los desempleados en simples excedentes humanos, escorias, basura de la coyuntura histórica; en fin, el proyecto de un desordenado crecimiento económico que triangula, sin mayor conciencia del abismo donde nos conduce este demente itinerario, desproporcionado aumento de la brecha social, una concentración implosiva de la riqueza y la paulatina trasformación de la fuerza de trabajo en masa humana, en “multitud” (Negri, Virno), una masa humana  sin función ni lugar, eterna itinerante en tierra ajena, una tierra puntuada por raros castillos de privilegio y de dominio.